Un revendedor o un cliente que te compra en volumen suele pedir un precio distinto al de siempre. La solución fácil —un catálogo aparte, o acordarse de aplicarle un descuento a mano cada vez— se rompe apenas ese cliente compra por su cuenta desde la tienda online, sin que vos estés mirando.
Cómo funciona
En Listas de precios, creás una lista con un porcentaje: puede ser un descuento (10% menos, por ejemplo) o, si alguna vez necesitás lo contrario, un recargo. Después, en la ficha del cliente, se la asignás.
A partir de ahí, cuando ese cliente entra a tu tienda online identificado con su email, los precios que ve ya vienen con el ajuste de su lista aplicado: no tiene que pedir el descuento ni vos tenés que acordarte de dárselo.
Una lista, no un precio por producto
A diferencia de cargar un precio especial producto por producto, una lista de precios es un solo porcentaje que se aplica a todo tu catálogo. Eso significa dos cosas:
- Si subís tus precios generales, el cliente con lista sigue viendo su descuento aplicado sobre el precio nuevo, no hay que tocar nada.
- No sirve para "este producto puntual más barato, el resto igual". Para eso están las promociones y los cupones, no las listas.
Cuándo conviene armar una
Tiene sentido apenas tengas 2 o 3 clientes que te compran distinto al resto de forma sostenida: un revendedor, un comercio que te compra insumos, un cliente institucional. Si es una sola vez, un cupón puntual resuelve lo mismo sin crear una lista que después nadie recuerda para qué estaba.