Cargar el catálogo es la tarea que más asusta al empezar, y casi siempre por el mismo motivo: se encara como si hubiera que terminarla de una sentada. No hay que terminarla. Hay que empezarla bien, y dejar que crezca sola con el uso.
La regla del 20 / 80
En casi cualquier comercio, un puñado chico de productos explica la mayor parte de las ventas. Ese puñado es tu catálogo real; el resto es la cola larga.
Cargá primero esos. Con 20 o 30 productos bien cargados ya podés cobrar todos los días, y el resto lo vas sumando a medida que aparece: cuando alguien pide algo que no está, te tomás dos minutos, lo cargás y seguís. En dos semanas de operación normal el catálogo se completa solo, y lo que quedó afuera es exactamente lo que no vendías.
Las tres formas de cargar
A mano, de a uno. Productos → Nuevo producto. Es lo más rápido para menos de 30 productos y para los que van entrando después.
Con foto o audio. Le sacás una foto al producto (o a la etiqueta, o al estante) y la IA propone nombre, descripción, categoría y tags; vos corregís y confirmás. Sirve muchísimo cuando el producto es visualmente obvio y no tenés ganas de escribir. También funciona dictando: describís el producto hablando y se carga.
Importando. Si tenés el catálogo en un Excel o en la lista del proveedor, importalo. Es la opción que más tiempo ahorra y la más incómoda de arrancar, porque hay que emprolijar el archivo antes. Vale la pena arriba de 100 productos.
Aparte de importar el catálogo, si el proveedor te manda listas de precios periódicas podés subirlas para actualizar precios en lote: el sistema aprende cada cuánto te llega la lista de cada proveedor y te avisa cuando una quedó vieja.
Qué es obligatorio y qué no
De cada producto, lo que no podés dejar vacío:
- Nombre. Como lo dice tu cliente, no como viene en la factura del proveedor. Si el cliente pide "coca de litro y medio", que se encuentre buscando coca.
- Precio de venta.
- Costo. Insisto con esto en toda la Academy porque es lo que separa un sistema que te cobra de un sistema que te ayuda a ganar plata. Sin costo no hay margen, y sin margen las decisiones de precio son a ojo.
Lo que puede esperar: fotos, descripción larga, tags, SKU, marca. Todo eso se completa después, y el asistente puede ayudarte a completarlo en lote.
Categorías: pocas y en el idioma del cliente
El error clásico es armar veinte categorías el primer día. Con cuatro o cinco alcanza, y tienen que ser las que usaría alguien que entra a tu tienda sin conocerte.
Si vendés indumentaria, "Remeras / Pantalones / Camperas / Accesorios" funciona. "Temporada 24 / Proveedor Norte / Liquidación 2023" no le dice nada a nadie más que a vos.
Las categorías se pueden reorganizar en cualquier momento, así que no es una decisión para sufrir. Además, el asistente puede revisar el catálogo y proponerte una reorganización de tags y categorías cuando ya tengas volumen.
Cuándo un producto es una variante y cuándo es otro producto
La pregunta que más tiempo hace perder. La respuesta corta: si comparte nombre y cambia una sola característica, es una variante.
- Remera negra talle M y remera negra talle L → un producto, dos variantes.
- Remera lisa y remera estampada → dos productos.
Cargarlo mal no es fatal, pero da trabajo después: cinco productos separados por talle significan cinco stocks, cinco precios y cinco lugares para equivocarse. Hay un artículo entero sobre esto, porque es el tema donde más se traba la gente.
El catálogo que se mantiene solo
Un catálogo se pudre por dos lados: precios viejos y stock que no coincide con la realidad.
Los precios se resuelven con actualizaciones en lote (por categoría, por proveedor o por porcentaje) en vez de producto por producto. Podés pedírselo al asistente en castellano: "subí un 12% todo lo de bazar", y te muestra qué va a cambiar antes de aplicarlo.
El stock se resuelve vendiendo desde el sistema. Si cobrás por el punto de venta, el stock baja solo. La única razón por la que el stock se despega de la realidad es que haya ventas que no pasan por acá.
Antes de dar el catálogo por listo
Tres chequeos rápidos que evitan problemas la primera semana:
- Buscá tres productos como los buscaría un cliente apurado. ¿Aparecen?
- Mirá si hay productos sin costo cargado. Son los que después no vas a poder analizar.
- Fijate que no haya dos productos que en realidad son el mismo cargado dos veces. Pasa siempre, sobre todo cuando cargan dos personas distintas.
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Seguir leyendo
- Precios y márgenes: cuánto ganás de verdad
- Variantes: talles y colores sin duplicar productos
- Fotos y descripciones que venden
- Stock: reposición, faltantes y lo que no se mueve