La pantalla de configuración tiene muchas opciones y eso genera la sensación de que hay que completarlas todas antes de operar. No es así: hay cuatro cosas que sí importan desde el primer día y un montón que se pueden tocar el mes que viene sin consecuencias.
1. Los datos que ve el cliente
Nombre del comercio, logo, dirección, teléfono de contacto y WhatsApp. Aparecen en la tienda online, en el ticket, en los mails que salen y en el link que compartís.
El WhatsApp merece atención especial: es el canal por el que te van a escribir. Poné el número que alguien realmente atiende, no el fijo del local que nadie mira.
2. Horarios
Los horarios de atención no son decorativos. La tienda online los usa para decirle al comprador si estás abierto, y eso cambia lo que espera: no es lo mismo comprar un martes a las 3 de la tarde que un domingo a la noche.
Cargá los horarios reales, incluidos los cortes del mediodía si cerrás. Un cliente que hace un pedido pensando que lo preparás en el momento y se entera al otro día es un cliente enojado por una configuración de dos minutos.
3. Medios de pago
Definí con qué se puede pagar en el mostrador y con qué en la tienda online: no tienen por qué ser los mismos.
Un detalle que muchos descubren tarde: podés configurar precios distintos por medio de pago. Si aceptás tarjeta con recargo o hacés descuento por efectivo o transferencia, se configura una vez y el punto de venta lo aplica solo. Se termina el "dejame que saco la cuenta" en el mostrador y, sobre todo, se termina el error de cálculo que te come el margen.
4. Cómo entregás
Retiro en el local, envío propio con zonas y costos, o las dos cosas. Si hacés envíos, cargá las zonas con los precios reales — es el dato que más consultas por WhatsApp evita.
Si tenés más de un punto de retiro, se pueden cargar todos y el cliente elige.
Lo que puede esperar
Todo esto se puede configurar más adelante, sin apuro:
- Facturación electrónica (ARCA). Necesita certificado y algunos pasos con AFIP; tiene su propio artículo. No bloquea vender.
- Flujos de venta. Los pasos por los que pasa un pedido. El flujo por defecto funciona para la mayoría; se personaliza cuando ya sabés qué te falta.
- Redes sociales. Conectar Instagram y Facebook para publicar desde acá.
- Depósitos y sucursales. Si tenés un solo local, no lo toques.
- Política de cambios. Útil, pero recién cuando tengas movimiento.
El equipo
Si trabaja alguien más, dale su propio usuario. Compartir la cuenta del dueño parece más simple y es un problema: no vas a saber quién cargó qué, quién cerró la caja ni quién hizo el descuento del martes.
Cada empleado ve lo que su rol le permite: un vendedor no ve los números del negocio, un encargado sí ve la operación pero no la facturación de la plataforma. Eso está bueno para vos y también para ellos.
Un chequeo que vale la pena
Cuando termines, abrí tu propia tienda online desde el celular, en modo incógnito, como si fueras un cliente. Fijate si está claro qué vendés, cómo te contactan, cuánto cuesta el envío y si estás abierto.
Es el mismo recorrido que va a hacer alguien que te encontró por Instagram, y hace visible en treinta segundos lo que desde adentro no se ve.
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