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Pedidos: de “nuevo” a “entregado” sin perder ninguno

Qué significa cada estado, quién lo cambia y cómo evitar el pedido que quedó colgado tres días.

Ilustración: estados-de-un-pedido

Una venta de mostrador nace y muere en el mismo minuto. Un pedido, no: vive días, pasa por manos distintas y es lo único que el cliente puede mirar para saber si te acordaste de él.

Los estados, uno por uno

Pendiente. Entró el pedido y todavía no lo confirmaste. Es el estado más peligroso de todos, porque el cliente ya siente que compró y vos todavía no hiciste nada. Si un pedido pasa horas en pendiente, algo se rompió.

Confirmado. Lo viste, tenés el stock y te comprometiste. A partir de acá el cliente puede quedarse tranquilo.

Procesando. Lo estás preparando. Si armaste un flujo de venta, acá es donde se ven los pasos concretos.

Enviado. Salió para el domicilio del cliente, o está listo para retirar.

Entregado. Llegó y se cerró. Recién acá la venta terminó de verdad.

Cancelado. No se concretó. El stock vuelve y el pedido no cuenta en los ingresos, pero queda registrado: los pedidos cancelados son un dato, no basura para esconder. Si se cancelan muchos, hay algo que averiguar.

Si el pedido ya estaba pagado con MercadoPago, cancelarlo dispara el reembolso al comprador solo. No hay un paso aparte que hacer. Es el momento de avisarle: "cancelé tu pedido y ya te devolvimos el pago, en unos días lo ves reflejado" cierra el tema antes de que el cliente pregunte. Si el pago fue por transferencia o en efectivo, el reembolso queda en tus manos, porque el sistema no maneja plata que no pasó por MercadoPago.

El pendiente que se hace viejo

El indicador de pedidos pendientes del tablero es el que hay que mirar todos los días, incluso antes que el de ingresos. Un pedido pendiente es un cliente esperando.

Dos causas típicas del pedido colgado:

Vale como regla: ningún pedido debería dormir en pendiente. Cancelado y avisado es peor que entregado, pero es muchísimo mejor que en silencio.

Si el pedido lo lleva un cadete

Desde que existe la cadetería, el pedido con envío tiene dos relojes en paralelo: el estado del pedido, que es el de siempre, y el estado del viaje, que lo mueve el cadete desde su teléfono.

No los toca la misma persona, y esa es toda la gracia: cuando el cadete marca que entregó, el pedido pasa a Entregado solo. No tenés que acordarte de moverlo vos.

Dos cosas que conviene saber:

Quién cambia qué

Un vendedor puede mover un pedido por el circuito operativo. Cancelar suele quedar en manos del encargado o del administrador, no por desconfianza: porque cancelar toca stock, caja y, si hubo factura, comprobantes. Es una decisión con consecuencias en varios lados.

Cada cambio de estado queda con nombre y hora. Cuando un cliente dice "me dijeron que salía el martes", eso se puede verificar en vez de discutir.

Lo que el cliente ve

El cliente tiene su seguimiento y su historial: puede mirar en qué anda su pedido sin escribirte. Cuanto más al día tengas los estados, menos te escriben, y cuando te escriben, es por algo que de verdad necesita una persona.

Esto tiene una contracara honesta: si vas a marcar los estados tarde o mal, el seguimiento juega en contra. Un pedido que figura "enviado" hace dos días y no llegó genera más desconfianza que uno sin información. Los estados sirven si son ciertos.

Un hábito que ordena el día

Mirá los pedidos dos veces por día en horarios fijos (al abrir y a media tarde) en vez de estar pendiente todo el tiempo. Al abrir: confirmar lo que entró de noche. A media tarde: mover lo que está en preparación y avisar lo que quedó listo.

Diez minutos, dos veces. Es la diferencia entre un negocio que responde y uno que reacciona.

Verlo en pantalla

Seguir una venta paso por paso · 16 segundos. Grabado sobre una tienda de demostración: los datos que se ven son de ejemplo.

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