Hay una diferencia grande entre un chat de ayuda y este asistente: el chat de ayuda te explica dónde está el botón; este mira tus datos y te contesta sobre tu negocio. Y en muchos casos, además de contestar, propone hacer la tarea.
Se le habla en castellano, como le hablarías a un encargado.
Preguntar por el negocio
Lo más directo, y lo que más se usa:
- ¿Cuánto vendí esta semana?
- ¿Cómo viene el mes comparado con el anterior?
- ¿Qué producto se vendió más? ¿Y cuál menos?
- ¿Qué productos no vendí en los últimos 60 días?
- ¿Cuál es mi ticket promedio?
- ¿Qué productos tienen el margen más bajo?
- ¿Qué me queda sin stock de lo que más vendo?
- ¿Quién me debe plata y desde cuándo?
Las respuestas salen de tus ventas reales. Si un dato no está (por ejemplo, márgenes cuando no cargaste costos), te lo dice en vez de inventar un número.
Pedirle que haga cosas
Acá está la parte que más tiempo ahorra. El asistente puede proponer acciones, y vos confirmás antes de que se ejecute nada. Nunca toca tus datos sin que aceptes.
- Subí un 12% todos los productos de bazar.
- Poné en 20 el stock de la remera negra talle M.
- Armá un cupón de 15% que venza el domingo.
- Creá un producto: alfajor de maicena, $1.200.
- Escribime un posteo para Instagram sobre la promo de este finde.
Te muestra exactamente qué va a cambiar antes de hacerlo. En las bajas de precio, si algo quedaría por debajo del costo, te avisa.
Cargar productos hablando o con la cámara
Podés dictarle el producto en vez de escribirlo, o sacarle una foto y dejar que proponga nombre, descripción, categoría y tags. Para cargar un catálogo desde cero es la diferencia entre una tarde y un rato.
Turnos y vacaciones: preguntale antes de decidir
Desde agosto el asistente también entiende de horarios, y acá es donde más te ahorra. Podés pedirle:
- «¿Quién queda cubriendo la semana del 12?»
- «Armale los turnos de la semana a Lucía, mañanas»
- «Juan pidió del 20 al 27, ¿me conviene dárselas?»
Lo importante es cómo te contesta lo último. No opina de memoria: mira cuánta gente te queda esos días y si esas fechas son fuertes para tu rubro. Y si todavía no tiene un año de ventas tuyas, te lo dice en vez de inventar que diciembre es temporada alta. Para tu negocio puede no serlo.
Tres cosas que no va a hacer, y conviene saberlas de antemano:
- No te arma un turno que se pise con otro del mismo empleado ni con una ausencia ya aprobada. Si alguien trabaja en dos locales tuyos, también mira el otro.
- Un turno no cruza la medianoche. Si necesitás de 22 a 02, te propone dos y te explica por qué.
- No aprueba ni rechaza vacaciones. Te arma la tarjeta y confirmás vos. Detalle no obvio: quien confirma no puede ser el mismo que pidió la ausencia.
Está todo en Turnos y vacaciones.
Lo que cambia según quién pregunta
El asistente sabe qué rol tenés y responde distinto:
- Al dueño le da cifras y comparaciones sin que las pida.
- Al encargado le da la operación: stock, pedidos, pendientes del turno.
- Al vendedor le da lo que sirve en el mostrador (precio, stock, promos vigentes) y no le muestra los números financieros del negocio.
Cómo preguntar mejor
Tres cosas que mejoran mucho las respuestas:
Decí el período. "Esta semana", "el mes pasado", "los últimos 90 días". Sin período, contesta sobre el mes en curso.
Preguntá una cosa por vez. Tres preguntas encadenadas dan una respuesta larga y difusa.
Si algo no cierra, repreguntá. "¿Y eso comparado con el mes pasado?" funciona: sigue el hilo de la conversación.
Lo que no hace
No inventa datos. Si no tiene con qué contestar, lo dice.
No ejecuta nada sin tu confirmación.
No sabe lo que no está cargado. Si vendiste $200.000 por afuera del sistema, para el asistente esas ventas no existen. Esta es la limitación más importante de todas, y no es del asistente: es de los datos.
El resumen del día
Cuando entrás, hay un resumen breve de lo que pasó: ventas, pedidos que necesitan atención, alertas de stock. Está pensado para reemplazar el momento de "a ver qué pasó ayer" y suele ser el mejor punto de partida para la primera pregunta del día.
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