Hay una pregunta que parece la misma y son dos: ¿cuánto vendí? y ¿cuánto gané?. La primera la contesta cualquiera. La segunda la contesta muy poca gente, y es la única que decide si el negocio sigue abierto el año que viene.
Facturación no es ganancia
Si vendiste $100.000 en el mes y la mercadería te costó $70.000, no ganaste $100.000: ganaste $30.000 brutos, y de ahí todavía salen alquiler, sueldos, luz, comisiones de los medios de pago e impuestos.
El sistema puede hacerte esta cuenta solo, con una condición: que los productos tengan costo cargado. Sin costo, todo lo que puede mostrarte es facturación. Con costo, te muestra margen por producto, por categoría y por período.
Por eso, si hay una sola tarea de mantenimiento del catálogo que vale la pena hacer, es completar los costos.
Margen, en dos formas de decirlo
Hay dos maneras de mirar lo mismo y conviene no mezclarlas:
- Sobre el costo (markup): compro a $1.000, vendo a $1.500 → le puse 50% arriba.
- Sobre la venta (margen): de esos $1.500, $500 son ganancia → margen del 33%.
Es el mismo producto y suenan muy distinto. Cuando alguien dice "trabajo con 50", preguntá sobre qué. La confusión entre estas dos cuentas es responsable de una parte enorme de los negocios que creen ganar más de lo que ganan.
Lo que se come el margen sin que lo veas
Las comisiones. Cobrar con tarjeta o con QR tiene un costo. Si tu margen es del 25% y la comisión es del 5%, no perdiste "un poquito": perdiste una quinta parte de tu ganancia en esa venta.
Los descuentos sueltos. El 10% que se hace en el mostrador "porque es cliente" sale del margen, no del precio. Con margen del 30%, un 10% de descuento se lleva un tercio de la ganancia.
El stock parado. La plata que está en mercadería que no rota es plata que no trabaja. No aparece en ningún reporte como pérdida y lo es.
Subir precios sin volverse loco
Producto por producto no escala. Hay dos formas mejores:
En lote, por criterio. Aumentás por categoría, por proveedor o por rango de precio. Un 12% a todo bazar, o un 8% a todo lo que compraste antes de tal fecha.
Pidiéndoselo al asistente. En castellano: "subí un 15% todos los productos de limpieza". Te muestra qué productos se verían afectados y cómo quedarían antes de aplicar nada, y vos confirmás.
Ojo con esto si en vez de subir estás bajando: el asistente aplica el porcentaje que le pediste sobre el precio actual, pero no verifica que el resultado siga por encima del costo. Un "bajá 30% todo lo que no rota" puede dejar productos vendiéndose a pérdida si no revisás la lista de afectados antes de confirmar. La previsualización te muestra el precio nuevo de cada producto — usala para eso.
Fijar precio desde el costo
Al revés también funciona, y suele ser más sano: en vez de decidir el precio a ojo y ver qué margen queda, definís el margen que querés y el precio sale de ahí. "Todo esto lo quiero con 40 arriba del costo" es una instrucción que el sistema puede aplicar sobre un conjunto de productos.
Sirve especialmente cuando llega una lista nueva del proveedor: cambian los costos, y los precios se recalculan manteniendo el margen en vez de quedar desactualizados hasta que alguien se dé cuenta.
Tres preguntas para hacerle al asistente este mes
- ¿Qué productos tienen el margen más bajo? Los que más vendés no son necesariamente los que más te dejan.
- ¿Qué productos no tienen costo cargado? La lista de tus puntos ciegos.
- ¿Cuánto gané este mes comparado con el anterior? Ganancia, no facturación. La cuenta que importa.